A finales del siglo XIX y principios del siglo XX se consolidan las asociaciones profesionales formales. Surge la necesidad de estándares comunes y verificables para las competencias de las diferentes comunidades de especialistas. Dichos grupos normalizan el ejercicio profesional, crean códigos de ética y requisitos de educación y experiencia. Son creadas por miembros de un gremio, para proteger la calidad de su profesión y a la sociedad. Organizaciones como la American Medical Association (AMA-1847) en Estados Unidos, o el Institute of Civil Engineers (ICE-1818) en Inglaterra fueron algunos de los pioneros en normalizar sus ejercicios profesionales.
El American Institute of Accountants (AIA -1887) en los Estados Unidos es el primero en usar el término “Certificado” como marca profesional. Así se crea el Certified Public Accountant (CPA). Aún hoy el Contador Público Autorizado sigue siendo una señal de confianza pública.

La seriedad de las certificaciones profesionales
ASQ (American Society for Quality) creó en 1968 el Certified Quality Engineer que se convierte en el estándar mundial para los profesionales de la calidad. APICS (hoy ASCM-Association for Supply Chain Management) creó el Certified in Planning and Inventory Management en 1973. Ambas certificaciones han sido fundamentales para el desarrollo industrial de Costa Rica, en particular en la industria de dispositivos médicos.
En el caso de ASQ, un grupo de miembros voluntarios, con amplia experiencia y trayectoria, se hace la pregunta: ¿existe una disciplina suficientemente madura, con impacto real en la calidad y la gestión, que justifique una certificación profesional? Si la respuesta es sí, se inicia un proceso que incluye encuestas globales a los miembros en ejercicio, identificación de tareas críticas, niveles de responsabilidad y la decisión de los conocimientos, habilidades y comportamientos requeridos. Estas actividades resultan en la base para crear el Cuerpo de Conocimientos que después se consolida por dominios y subdominios, niveles cognitivos y asignación de ponderaciones. Luego viene el proceso de desarrollar preguntas utilizando un serio proceso que incluye al menos tres tipos de revisiones: revisión técnica, revisión ética y revisión lingüística. Finalmente se hacen pruebas piloto con un riguroso análisis estadístico y se crea la administración del proceso de examen.
Periódicamente se revisa el Cuerpo de Conocimientos y se hacen los ajustes necesarios.

ASQ y el caso de las certificaciones Seis Sigma
A principios de los años 90s dos ingenieros de la empresa Motorola crean la metodología MAIC (Measure, Analize, Improve, Control) que luego añade la D de Define cuando se empieza a extender fuera de la empresa. Seis Sigma crece sin control a la libre con un sinnúmero de empresas ofreciendo “certificaciones” para Black Belts. ASQ aporta algo de lo que carecía Seis Sigma, neutralidad y su probado proceso de gobernanza de certificaciones, y así se convierte en la autoridad que hacía falta. Los cuerpos de conocimiento para Yellow Belt, Green Belt, Black Belt y Master Black Belt de ASQ son los estándares mundiales para esta disciplina.
La masificación de las certificaciones “internacionales”
Durante los primeros años del presente siglo surge una industria de certificaciones sin el soporte y el proceso riguroso de las asociaciones profesionales. De repente la misma empresa ofrece certificados en TI, herramientas de proyectos, Lean/Seis Sigma, Agile, etc. Una de estas empresas ofrece “más de 70 certificaciones”, sin revisión, sin neutralidad, sin consulta a los respectivos gremios profesionales. Para muestra un botón, ¿de dónde salieron las certificaciones instantáneas de Inteligencia Artificial?, ¿Cuál es la organización gremial que soporta estos cursos? No hay código de ética que guíe el camino, no hay comité de diseño y creación, no hay gobernanza independiente, no existe comunidad profesional, y no hay autoridad normativa a cargo.
¿Cómo asegurarse de la calidad y la validez de una certificación?
Lo primero es cerciorarse del origen del cuerpo de conocimiento, ¿proviene de una organización profesional? Vamos por buen camino. Por ejemplo, ASQ acredita sus certificaciones más importantes bajo la norma ISO/IEC 17024 (ver certificado abajo). La norma “contiene principios y requisitos para un organismo de certificación de personas con respecto a requisitos específicos, e incluye el desarrollo y mantenimiento de un esquema de certificación de personas” (tomado literal de la versión en español).

El tiempo promedio de preparación para una certificación Green Belt de Seis Sigma es de 50 horas, con máximos que pueden llegar a 70 horas para cubrir un cuerpo de conocimiento como el de ASQ. No exagero cuando les digo que encontré no uno sino varios Green Belts de 16 horas, que es menos que la duración promedio de un Yellow Belt.
Usted manda, es su desarrollo profesional.
Queda claro que no todas las certificaciones son hechas iguales, llamar a un curso “certificación” puede ser muy aventurado. Antes de invertir su tiempo y su dinero, pregunte quién define el cuerpo de conocimiento, quién supervisa la ética y cuáles son las calificaciones de los instructores. Las certificaciones profesionales respaldadas por organizaciones con gobernanza clara, estudios formales de práctica y procesos rigurosos no solo validan conocimientos; validan competencia y responsabilidad. Está en sus manos tomar la decisión correcta.
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